Antes de la Crisis Financiera… La Crisis de Conciencia
Por Ana Cláudia Mendes
En todos los noticiarios el tema es uno solo: la crisis financiera y sus efectos en el mundo. Ya hay millones de desempleados en Europa y Estados Unidos. Grandes empresas, como General Motors, presentan signos de quiebra. Los gobiernos intentan minimizar los daños.
En Brasil, Peugeot despidió 250 funcionarios de su filial en Rio de Janeiro. Las empresas dan vacaciones colectivas y/o reducen la jornada de trabajo dado que un ritmo acelerado de producción no se condice con un mercado en recesión.
El gobierno por su parte, sanciona medidas de ampliación del seguro de desempleo para los trabajadores más afectados e incentiva a las compañías a no despedirlos durante la crisis a cambio de una reducción en los impuestos.
Un estudio de la Fundação Getúlio Vargas afirma que los más afectados por la crisis fueron los de mayor rendimiento y los más calificados. La pesquisa ‘Crónica de la Crisis’ destaca que la turbulencia global empujó a muchos brasileños de clase media y alta hacia estratos más bajos de la población. Entre septiembre y diciembre de 2008, la clase AB, con una renta superior a R$ 4.807,00 (U$ 2.173) disminuyó en un 0,5 %. La clase C, entre R$ 1.115,00 (U$ 504) y R$ 4.807,00 creció un 1,2 %.
Tantos números y acciones revelaron además que las disparidades que siempre asolaron el país también se intensificaron con la crisis económica. Y es en medio de toda esta agitación que los gobernantes se aprovechan para crear nuevas formas de inflar las arcas públicas (que muchos confunden con arcas privadas). Así, sorprenden a los trabajadores con una nueva ley que recauda el equivalente a un día de trabajo cada mes de marzo. Y para que la ley no sea burlada, el descuento es por planilla.
Piense ahora en aquel trabajador que recibe el salario mínimo. La verdad, si está contratado o es funcionario público, recibe un valor líquido menor a los irrisorios R$ 450,00 (U$ 203) mensuales.
Este trabajador que lucha día a día para sustentar una casa, una familia, sus sueños, que enfrenta la lluvia, que muchas veces trabaja enfermo… Y, de repente, se ve obligado a dar un día de trabajo para sindicatos que raramente consiguen beneficios para sus afiliados.
Trayendo la crisis a un ámbito más local, Montes Claros[1], además del descuento en la planilla de sueldos, los trabajadores y la población en general fueron sorprendidos por el alza de un 22,58% en la tarifa del transporte público. La mala calidad de este servicio seguirá igual, pudiendo incluso empeorar. Pero las tarifas tienen que aumentar. A fin de cuentas, aumenta el salario mínimo, crecen los impuestos. Y, proporcionalmente, quien recibe el dinero no logra sentir diferencia alguna en el aumento. El pueblo puede y debe sacrificarse, los gobernantes jamás. Es lo que se puede concluir de todo esto.
Los hechos prueban por sí mismos que, cuando quiere, el gobierno es ágil. Es experto en aprobar, silenciosamente, leyes en beneficio propio, tanto como es especialista en cerrar ojos y oídos a las reivindicaciones de quienes hacen realmente crecer al país.
Deben existir excepciones a esta regla. Pero, infelizmente, no son mayoría. El hecho es que mucho antes de cualquier crisis financiera, Brasil pasó siempre por una Crisis de Falta de Conciencia de sus Gobernantes. Y este déficit no depende de la cotización del dólar, del euro, de variaciones cambiarias o cualquier otra regla de mercado. Es inherente al carácter de cada uno, a la conciencia de la función que se propuso ejercer, una cuestión de NACIONALISMO. Eso mismo. Una cuestión de buscar lo mejor para toda nación y, así, crecer ante el mundo.
Gracias a esta crisis nacional y a políticos que ven en su cargo una estrategia más para trepar en la vida, que sólo ven el propio ombligo y que son ciegos a la realidad de la mayoría que los eligió, es que digo: TENGO VERGÜENZA DE SER BRASILEÑA.
Mucho quisiera que algún día los hechos me hagan retroceder y afirmar lo contrario. Deseo poder dar noticia de cosas mejores y decir en un futuro – espero que próximo – que lo que aun hoy es la realidad brasileña se transformó en uno más de los absurdos vistos como chistes sin gracia del pasado histórico de nuestro país.
[1] Ciudad del estado brasileño de Minas Gerais.
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PARABÉNS!!! O F5 está ganhando espaço pelo mundo mesmo.Agora em espanhol e com certeza brevemente em inglês,pois se depender dessa equipe não existirão fronteiras pelo mundo afora.Vocês são muito eficientes.Continuem firmes.
À Ana Cláudia parabéns! Está colocando seu conhecimento de espanhol em prática. Bela iniciativa.
obs:A versão em inglês foi apenas uma sugestão. ok.